Detalles

Ubicado en la calle Lagasca, en el barrio de Salamanca, este piso de 130 m² ha sido diseñado bajo un enfoque de pureza visual y equilibrio de materiales, minimizando elementos mediante el uso de panelados integrados. El corazón del proyecto es un cubo de madera, que alberga dos habitaciones, el aseo y la cocina, funcionando como un elemento arquitectónico unificador. La cocina, oculta dentro de este volumen, puede integrarse o separarse mediante una puerta corredera invisible, generando un interesante juego de luces y transparencias que transforma la percepción del espacio.

En la zona social, el diseño enfatiza la funcionalidad y la sobriedad, con una barra protagonista que actúa como comedor y centro de reunión, mientras que en el salón, una estantería decorativa se convierte en el punto focal. Para potenciar la sensación de altura y calidez, todas las paredes cuentan con un basamento de papel pintado, que aporta textura y un ambiente más acogedor. Los materiales juegan con el contraste: en la zona de acceso y social, el suelo es de piedra gris reina, mientras que en la zona de estar, los materiales se invierten, con suelos de madera y paredes en tonos grises. La combinación de volúmenes puros, iluminación sutil y materiales cuidadosamente seleccionados convierten este piso en un hogar elegante, funcional y atemporal.