Detalles
Ubicada en Valle de Bravo, México, esta casa de 500 m² ha sido diseñada como un refugio de fin de semana, priorizando las vistas panorámicas al lago y al pueblo, así como la integración con la naturaleza. Se respetó la vegetación original del terreno, incorporando los árboles existentes en el diseño para lograr una conexión armónica entre la arquitectura y el entorno.
Distribuida en tres plantas, la zona social y la suite principal se encuentran en la última, aprovechando al máximo las vistas y la luz natural. La volumetría escalonada permite evitar un volumen pesado, adaptándose mejor a la pendiente del terreno. Se emplearon materiales que combinan la arquitectura local con un lenguaje moderno, utilizando vigas de madera y celosías metálicas, que aportan calidez y ligereza al conjunto.
Los interiores incluyen cuatro habitaciones, cinco baños, family room, cocina, lavandería y cuarto de servicio, además de patios, jardines y un jacuzzi exterior que refuerzan la relación con el paisaje. Todos los espacios han sido concebidos para ofrecer amplitud y conexión con el exterior, logrando un equilibrio entre tradición y modernidad en una casa pensada para el descanso y la contemplación.